ElIncorrupto
Corría el año de 1441 y el fraile tañía la campana del convento que se oyera en todo el valle donde vivía dedicado al cuidado de los enfermos, a la enseñanza, a la promoción y manejo de herramientas útiles: arados, sierras, clavos y metalistería de la época. Hasta el punto de poder considerar su comportamiento, entregado y generoso, y por algunos excesivo.
En 1450 miles de frailes viajaron a Roma atraídos por las indulgencias y favores místicos de ese año jubilar. La peste asoló la ciudad y el fraile improvisó un hospital donde permaneció tres meses cuidando peregrinos moribundos. Volvió a Madrid prosiguiendo su vida de santidad. Allí convirtió panes en rosas y de él se cuentan por cientos los milagros. Su cuerpo permanece aún incorrupto.
El príncipe Carlos tenía un bajo coeficiente intelectual. Las carencias provenían de su consanguinidad, de su cercano tronco familiar. El abuelo Carlos I de España y V de Alemania casó con la sobrina Isabel, hija de Catalina de Austria por lo que el infante solo tuvo cuatro bisabuelos: Felipe El Hermoso, Juana La Loca (hija de Isabel y Fernando), Manuel I de Portugal (el Afortunado) y María de Aragón (hija de Isabel y Fernando). Si dieciséis deben ser los tatarabuelos él solo contó con Isabel y Fernando que lo fueron por su bisabuela Juana La Loca; Maximiliano I (Sacro Emperador Romano) y María Borgoña (hija de Carlos el Temerario)por parte del bisabuelo Felipe el Hermoso; por el bisabuelo Manuel I de Portugal fueron los tatarabuelos Fernando de Portugal (duque de Viseu) casado con la infanta Beatriz de Aveiro. De complexión débil, el príncipe era malhumorado y su padre lo mantuvo recluido cerrando a cal y canto las ventanas de su cuarto. Renqueaba de una pierna y de hombros desiguales motivó que rodara por las escalares de palacio hiriéndose gravemente el 19 de abril de 1562. Los galenos le dieron cuatro horas de vida y su padre ordenó rezos por todo el reino.
Bernardo de Fresneda confesor de Felipe II le comunicó al rey para la salvación de su hijo un último remedio. En concreto Fresneda propuso llevar a la cama del príncipe los restos mortales de fray Diego de Alcalá, franciscano fallecido casi un siglo antes y que gozaba de una gran reputación en la localidad como hacedor de milagros. A pesar de las dudas, el rey dio las órdenes necesarias para que el sarcófago fuese abierto y se colocaron los restos del fraile junto al príncipe, quien los tocó antes de perder el conocimiento.(El rey imprudente, Geoffrey Parker)
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