■La vida pasada sigue ahí, en la palabras, pero hemos de rescatarla.
■Escribir es ordenar ideas, imaginaciones mediante palabras.
■La historia, el destilado de lo que fue vida, es su ficción.
■La ficción es un concepto puro, una noción a priori.
■La ficción está entreverada en la realidad conformando eso que llamamos vida.
■Sin imaginación no existe nada.
■Escribimos para atrapar el tiempo; atrapamos el tiempo para vivir; el tiempo atrapado es la ficción.
■Todo aprendiz de escritor, todo escritor debe amar más la ficción que la vida.
■Soy un lector ingenuo, aunque terco.
■Nombrando vivo.
■Nombrando vivo, es decir, no vivo si no nombro.
■Qué pertenece al escritor, qué al lenguaje.
■Expresar con poco vocabulario grandes ideas.
■La revelación de un orden poético supone que las bases de todo conocimiento está en la imaginación
■Solo es posible conjeturar un orden poético si admitimos lo ininteligible y lo señalamos como inteligible.
■¿Para qué sirve la literatura, qué nos mueve a ella?
■Detrás de toda novela está el mundo.
■La escritura es representación. Pero: cuál es su fuerza, qué hay en ella, cuál su naturaleza... Hacerla mejor que la vida.
■Toda crítica al señalar las bondades del poema, novela, holema va más allá del mismo. Y así como un crítico puede tener el acierto más contundente puede tener el error más injusto.
■Qué son las formas, la técnica sino coherencia, ilación, seducción.
■Axiomas para una literatura:
1º Axioma: El escritor debe obrar siempre desde dentro.
2º Axioma: El escritor nace.
3º Axioma: El escritor se divierte.
4º Axioma: El escritor es útil.
■En cada escritor debe rondar la idea de lo maravilloso, de lo único, de lo creado.
■La tarea del hombre-poeta es convertir la esencia en existencia.
■La palabra que más se parece a Poesía es Amor.
■La literatura, como lector, es la facultad de satisfacer necesidades.
■Dice el filosofo: de lo que no podemos hablar, mejor es callarse; no, de lo que no podemos hablar, mejor es escribir.
■El hombre-poeta sabe que en el placer de contemplar está la amargura de la sin-razón, y superar esa contradicción es parte de su meta.
■La escritura es placer, la palabra don; mas la intención de ambas debe ser como una flecha que apunta al centro de la diana (el lector).
■Se debe en literatura decir más de lo que se escribe.
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