La Malinche
De niña, nacida bajo un nefasto signo azteca, fue traicionada por su madre; vendida a mercaderes de esclavos de Xicalanco y deportada a la región Maya del Yucatán. Fue luego una joven dotada de hermosos atributos de cuerpo y alma.
Después de fundar el asentamiento de Santa María del Darien y descubrir el Pacifico, Vasco Nuñez de Balboa mandó de regreso a una expedición con riquezas de tierra firme para el rey Fernando. Embarcaron el oro mas una tormenta desarboló la nave y la hundió. El expedicionario Gerónimo de Aguilar logró salvar su vida y los mayas de la playa de Chalchihuecan, Yucatán, lo encontraron naufrago. Con ellos aprendió su lengua, la maya. Allí vivía la bella mujer azteca que hablaba dos lenguas, el maya y el nathualt, joven y hermosa.
Cortés cuando fundó Veracruz se ayudó de Marina, la Malitzín, que así la bautizaron. Sabía la lengua de Guazaculato, la propia de México, la náhualt y en ella hablaba para discurrir sobre el poderoso Moctezuma, y luego, en la maya, se entendía con Gerónimo de Aguilar que traducía al castellano a Cortés; así se enteró este de que el poderoso rey esclavizaba niños y niñas tlaxcaltecas ofreciendo a su dios de la guerra entrañas y corazones, y otros pueblos se unieron, en sus quejas, a Cortés: los chinantecos, los indios de Chalco, Tamalco, Xochimil, Huejotzingo.
Marina dio un hijo, Martín, a Cortés (El Malinche) muy querido de este, un mestizo. Doña Marina, para uno es madre de una raza, para otros traidora de un pueblo.
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